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AMO A MI PERRO
Avui he fet arròs per dinar al meu Camel. L'arròs cremava i el meu gos l'ha bordat perquè s'ha cremat.
Assegut davant el plat
L’arròs em crema
L’hi dic, primer fluixet: no em cremis
Després més enfadat el bordo,
I l’arròs, tot sumís, es refreda i me'l menjo
...............................................................................
Sentado delante del plato
El arroz me quema
Le digo, primero flojito: no me quemes
Después más enfadado le ladro,
Y el arroz sumiso se enfría y me lo como
Angels (´) and Camel
*Anda que no hay moralejas ni nada en una historia real
La mía es: AMO A MI PERRO
MIRALLS
a vegades no ens adonem del que tenim al davant fins que no ho veiem reflectit en un mirall
hi ha molts miralls al nostre voltant... no deixem que l'aparent realitat ens faci perdre el que hi ha de debó.
els miralls no són hipòcrites
els miralls no menteixen
els miralls no tenen prejudicis
els miralls només tornen el que veuen
escoltem els miralls...
hi ha molts miralls al nostre voltant... no deixem que l'aparent realitat ens faci perdre el que hi ha de debó.
els miralls no són hipòcrites
els miralls no menteixen
els miralls no tenen prejudicis
els miralls només tornen el que veuen
escoltem els miralls...
Carta a una andaluza
Me salto esa regla del juego tácita que dice que, al principio, uno debe esperar respuesta ( en este caso en forma de mail ). ¿Para qué? Si ya lo dijo el señor Robert Allen Zimmerman: la respuesta está en el viento. En mi caso el viento sopla para compartir un momento de la noche contigo. Estaba repasando algún pps de excursiones y viajes ( no soy como tú, que quede claro. Me refiero al nomadismo ) y me he quedado con uno. Más que nada por la cercanía a ti y para enseñarte alguno de mis puntos de vista ( soy el gran hacedor de las fotos, que, por cierto, están faltas de píxeles ). Estaba en plenas fiestas de verano de mi pueblo, algo que me enerva de mala manera, y necesitaba huir. Me fui al párquing y me quedé un momento delante de mi carro. Nos miramos fijamente. ¿Qué pasa?, me dijo. No es por autoritario, pero no tolero los coches contestones. De manera que debía demostrar quién era el que llevaba las riendas. !Prepárate, te vas a enterar!, le contesté. Así que se la metí, le di al contacto, y no paramos de darle hasta llegar a Granada. Debo decir que estuve unos 600 kilómetros ( los que van de Tarragona a Murcia ) alimentando instintos depredadores y deseos enfermizos, por culpa de la imbecilidad humana, entercada en borrar la belleza de la faz de la Tierra a golpe de unir ladrillos con cemento. Antes una ardilla podía viajar desde Santander a Algeciras sin bajar de los árboles; ahora un inglés borracho puede despertarse en Lloret después de haber salido de su habitación en Benidorm, saltando de balcón a balcón. Estaba ya a punto de parar en alguna pirotecnia, y comprar los petardos más potentes para llevar a cabo una heroicidad suicida, cuando la carretera se desvió de la costa y me adentró hacia tierras andaluzas. Volví a creer en las buenas intenciones, en que no todos somos devoradores de ilusión. El paisaje se rehizo, el frescor asomo de nuevo, el espacio vital alargó su abrazo protector. Rozando Almería, atravesando la sierra de Jaén y, finalmente, entrando en Granada por el monte hasta llegar a la ciudad huérfana de estudiantes. Una ciudad semi-inconsciente, levantada por las obras, que intentaba escapar del sofocante calor trepando hacia la montaña. Y allí la vi por primera vez, en tres dimensiones, esperándome. Llamé a la amiga que me esperaba, me dijo la dirección, y mi GPS hizo lo demás. Cuando nos vimos, reconozco que soy un maleducado, ni tan siquiera la saludé. Mis palabras fueron: prométeme que mañana me llevas a La Alhambra... Sé que la realidad es mucho más prosaica , es cierto que el panorama rojizo domina, pero, si yo tuviera poder , en mi diccionario la palabra Alhambra significaría agua fresca. De ahí que, querido Bob, la respuesta no está en el viento... está en el agua.
El Olor a Vainilla
jueves, 26 de noviembre del 2009 a las 12:42
Siempre que voy a cenar con ella, me sucede lo mismo; me gusto a mi misma y soy feliz.
Esta mañana se me termino la leche y el azúcar…
No me importa, descubrí que el café con vainilla es muy bueno.
Toda mi casa esta mañana sabe a Vainilla, ese olor dulce me trae recuerdos, de cuando preparo las galletas. Todo se transforma, toma otro tono, casi es mágico…
GALLETAS DE VAINILLA
300 Gr. HARINA
100 Gr. AZÚCAR
100 Gr. MANTEQUILLA
3 CUCHARADAS DE LECHE
1 HUEVO
LEVADURA EN POLVO
VAINILLA
UNA PIZCA DE SAL
Esta es la receta; si quieres que te explique como se hacen deberás pedírmelo.
* Si tienes gatos olerán a Vainilla, como tus manos, tu pelo, tu casa… todo tu ser.
Utiliza moldes de formas distintas, según para quien las vayas hacer.
Angels (´)
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Jo et duré
Jo et duré a casa si fa mal temps
Jo t’empararé si un cas tens por
Jo te cuidaré si estàs malalta
De tot cor, de tot cor
Jo et duré...
Estic a punt d’anar-me’n
Mes abans de partir et diré
Que et duc dins es pensament
No deix de recordar-te
I alen els teus alens tot calents
De lluny i de prop me tens
Jo et duré...
I a dalt de s’escenari
Quan estic concentrat cantant
Jo sempre te tenc present
Perquè m’ets necessari
Com s’aire que respir
Necessit estar amb tu en tot moment
Jo et duré... ( bis )
Tomeu Penya
Let it Snow!
Dedicado a todos los que pasaron parte de sus vacaciones en un aeropuerto, con un retazo de su vida cancelada como los vuelos. Dedicado a los que esperaban su llegada a miles de kilómetros, con la página de la predicción metereológica pegada a sus narices. A Donner, a Blitzen, a Vixen, a Comet, a Dasher, a Dancer, a Prancer y a, claro que sí, Rudolph , los cuales, sin la ayuda de la tecnología, surcan los cielos tempestuosos del mundo cada año por estas fechas. A ellos la nieve les empuja, nunca les detiene. Dedicado a todos los que han dibujado un corazón en el frío cristal, invadido por el cálido vaho, mientras observaban la ingrávida danza de los volátiles copos blancos. A los que dibujan caminos con sus huellas efímeras, enfrentados cara a cara con el gélido viento que les quiere derrumbar. A los reencuentros imposibles y a las despedidas dolorosas. A los niños. Al papel de regalo y a las cajas de cartón. A los contenedores. Al camión de la basura. Al conductor del metro y al mendigo del cajero de Unnim. Dedicado a la esperanza, que sin fe se difumina y sin caridad se corroe. A los cocodrilos del Mara, que se hartan de ñus y cebras dos veces al año. A las cebras y los ñus, que sólo temen a los cocodrilos dos días. A los leones que ruegan al dios del Serengueti que las cebras y los ñus no sean devorados por los cocodrilos. A las cebras y los ñus no devorados por los cocodrilos. A los turistas que, en la orilla correcta, inmortalizan con sus Nikon Reflex las agonías espectaculares de los cuadrúpedos con mala suerte. !Qué suerte tuvimos!, se jactarán en la cena-proyección de rigor. Dedicado a los que tenían safari pero no llegaron por las inclemencias del tiempo. A Ernest Hemingway y sus verdes colinas. A la piel fría de Aneris. Dedicado al Château Petrus picado, al Don Simón y a la ratafía. A Martin Scorsese, a Eric Rommer, a Akira Kurosawa y a Antonio Ozores. Al olor del bosque después de llover y al aroma del mar en plena galerna. Al tacto de la piel de mi amada. A ti. Y a mí...
Let it snow!
Nunca quise ser sabio
Creo que la mentira más grande y cínica acerca de la Navidad es la que fabricamos nosotros mismos el funesto día en que nos hacen sabios. Cuando un amigo despechado ( sabio antes que tú ) te arrebata con crueldad la magia que te transportaba.
Cuando lo mágico perece todo lo que se mantiene es hipocresía. Una hipocresía infantil, eso sí. Te sacaron de la Tierra de las Ilusiones sin tan siquiera pedirte permiso y, claro, en estas fechas tienes via libre para intentar saltar en el tiempo, para dar un salto mortal con tirabuzón. Y nadie, nadie, te lo tendrá en cuenta. Al contrario, te sonreirán, seas quien seas tú, sean quienes sean ellos. Incluso es preferible que intentes saltar, si no lo haces será extraño. Ellos también saltan, todos saltan, todos saltamos.
Vamos a saltar, pequeño tamborilero. Puede que ese Rey que estás buscando acabe con tanto salto. Redobla a paso ligero, el camino es largo y la estrella se va apagando... Poco a poco, poco a poco.
Un beso a todo el mundo, menos para el que me hizo sabio.
Cuando lo mágico perece todo lo que se mantiene es hipocresía. Una hipocresía infantil, eso sí. Te sacaron de la Tierra de las Ilusiones sin tan siquiera pedirte permiso y, claro, en estas fechas tienes via libre para intentar saltar en el tiempo, para dar un salto mortal con tirabuzón. Y nadie, nadie, te lo tendrá en cuenta. Al contrario, te sonreirán, seas quien seas tú, sean quienes sean ellos. Incluso es preferible que intentes saltar, si no lo haces será extraño. Ellos también saltan, todos saltan, todos saltamos.
Vamos a saltar, pequeño tamborilero. Puede que ese Rey que estás buscando acabe con tanto salto. Redobla a paso ligero, el camino es largo y la estrella se va apagando... Poco a poco, poco a poco.
Un beso a todo el mundo, menos para el que me hizo sabio.
EL PLAT DE FUSTA
Un cert home va envellir,
i com més els anys venien,
més les forces li fugien,
i al fi no es pogué tenir;
i per causa de l'edat,
i del pols molt tremolós,
així que menjava, dos
tot seguit feia del plat.
Per sabut deixo de banda
com per tal causa posava
les estovalles: vessava
quasi sempre la vianda.
El seu fill, cansat d'això,
i qui és el vell oblidant,
diu cremat: "-D'aquí endavant
menja el pare en un recó.
Tanta trencadissa assusta
i més no es pot aguantà;
avui mateix menjarà
el pare en un plat de fusta".
En compliment del manat,
al pobre vell es donava
un plat de fusta, i menjava
en un recó, com llençat.
I això dirà fins que un dia
observà el fill un petit
que era séu, molt eixerit,
que un troç de fusta tenía,
i encara que de pocs anys,
treballava per trencar-la,
i en trencar-la i arranjar-la
hi posava el seus afanys.
-Què fas? - preguntà al xicot-.
Què es proposes? Què barrines?
I el seu fill- No ho endevines?
li respon tot palpissot,
i amb el dit posat al llavi,
"un plat de fusta, perquè,
quan tu seràs vell, farè
que hi mengis com ara l'avi".
Es cremà en sentir això
el seu pare tant i tant,
que li pegà, i tremolant,
el nin cridà amb un gran plò.
"-Com veia que al pare teu
li donaves semblant plat,
jo fer-ne un per tu he pensat
perquè tu ets el pare meu¡"
Calla el nin; el pare pensa;
al seu fill dóna un petó,
de l'avi s'en va al recó,
li agafa el plat i m'el llença;
i amb commoguda paraula
mana com un desagravi,
que en endavant tingui l'avi
el lloc preferit a taula,
i ho mana perquè repara
que és exacte i ben segur
"que el fill es portarà amb tu
com tu et portis amb el pare".
Si ets bon fill, bons fills tindràs,
el teu exemple aprendran,
que és molt veritat el refrany:
i com més els anys venien,
més les forces li fugien,
i al fi no es pogué tenir;
i per causa de l'edat,
i del pols molt tremolós,
així que menjava, dos
tot seguit feia del plat.
Per sabut deixo de banda
com per tal causa posava
les estovalles: vessava
quasi sempre la vianda.
El seu fill, cansat d'això,
i qui és el vell oblidant,
diu cremat: "-D'aquí endavant
menja el pare en un recó.
Tanta trencadissa assusta
i més no es pot aguantà;
avui mateix menjarà
el pare en un plat de fusta".
En compliment del manat,
al pobre vell es donava
un plat de fusta, i menjava
en un recó, com llençat.
I això dirà fins que un dia
observà el fill un petit
que era séu, molt eixerit,
que un troç de fusta tenía,
i encara que de pocs anys,
treballava per trencar-la,
i en trencar-la i arranjar-la
hi posava el seus afanys.
-Què fas? - preguntà al xicot-.
Què es proposes? Què barrines?
I el seu fill- No ho endevines?
li respon tot palpissot,
i amb el dit posat al llavi,
"un plat de fusta, perquè,
quan tu seràs vell, farè
que hi mengis com ara l'avi".
Es cremà en sentir això
el seu pare tant i tant,
que li pegà, i tremolant,
el nin cridà amb un gran plò.
"-Com veia que al pare teu
li donaves semblant plat,
jo fer-ne un per tu he pensat
perquè tu ets el pare meu¡"
Calla el nin; el pare pensa;
al seu fill dóna un petó,
de l'avi s'en va al recó,
li agafa el plat i m'el llença;
i amb commoguda paraula
mana com un desagravi,
que en endavant tingui l'avi
el lloc preferit a taula,
i ho mana perquè repara
que és exacte i ben segur
"que el fill es portarà amb tu
com tu et portis amb el pare".
Si ets bon fill, bons fills tindràs,
el teu exemple aprendran,
que és molt veritat el refrany:
TEODORO BARÓ
Villancico
Sueña, coladero,
y canta tu canción.
Entra en mi fría morada.
Ya llegó el momento
de llenar nuestra boca
con tus frases de amor y paz.
Pavos, turrones, Nicolases,
belenes y cortesingleses.
¡Y niños de San Ildefonso!
En la caja dinero,
en la iglesia oración.
Herodes medró para nada.
Un cruel tormento,
Sísifo y su roca,
Prometeo y su rapaz.
Enseña tu póquer de ases,
de reyes o damas corteses.
¡Y que toque la lotería!
Feliz Navidad, felices esquíes,
Que vengan los reyes y sus regalos…
Feliz Año Nuevo, felices deseos,
prósperas digestiones…
Y todos ciegos.
Ciegos de tanto comer,
…ciegos.
Burbujas doradas, el lobo,
vuelve a casa por Navidad.
Muchos no deberían haber vuelto,
y muchos no volverán.
Al menos en mi pesebre,
escondido en medio del lodo,
asoma un simpático ser
que sonríe, en cuclillas,
…!cagándose en todo!
y canta tu canción.
Entra en mi fría morada.
Ya llegó el momento
de llenar nuestra boca
con tus frases de amor y paz.
Pavos, turrones, Nicolases,
belenes y cortesingleses.
¡Y niños de San Ildefonso!
En la caja dinero,
en la iglesia oración.
Herodes medró para nada.
Un cruel tormento,
Sísifo y su roca,
Prometeo y su rapaz.
Enseña tu póquer de ases,
de reyes o damas corteses.
¡Y que toque la lotería!
Feliz Navidad, felices esquíes,
Que vengan los reyes y sus regalos…
Feliz Año Nuevo, felices deseos,
prósperas digestiones…
Y todos ciegos.
Ciegos de tanto comer,
…ciegos.
Burbujas doradas, el lobo,
vuelve a casa por Navidad.
Muchos no deberían haber vuelto,
y muchos no volverán.
Al menos en mi pesebre,
escondido en medio del lodo,
asoma un simpático ser
que sonríe, en cuclillas,
…!cagándose en todo!
Centro emocional, o no
Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del water levantada.
Lo he vuelto a hacer, esta vez no recuerdo ni dónde le conocí, debo plantearme muy seriamente buscar de otra manera mi centro emocional.
En ocasiones pienso que no tengo ningún problema sentimental, simplemente soy así, al fin y al cabo hace ya dos años que él me dejó, tiempo suficiente para haberlo superado.
SUITE

Trabajo en lo que quiero, estudié para ello. Mi filosofía de vida siempre estuvo encaminada en poder disfrutar durante las diez horas al día, al menos, en las que me pongo mi bata blanca, me lavo las manos, y me enfundo mi gorro y mi máscara. Han sido muchos éxitos, muchos premios, infinidad de seminarios donde mi palabra ha sido escuchada sin interrupción alguna. Vivo entre miradas de admiración y gestos de envidia de muchos colegas. Sin que la soberbia acuda a mi debo reconocer que mi vida sexual se ha mantenido en un nivel óptimo, soy un hombre bien parecido que, además, tiene éxito en la vida ¡Y nado en dinero! Debería estar contento y agradecido por todo. Y hasta hace un par de meses lo estaba ¡Pero desde el día que la oí sólo tengo un sonido en la cabeza! En mitad de una operación a corazón abierto oigo las notas carnales de su celo deslizándose, vibrando como lombrices, por debajo de mi piel. Actúo como un autómata, cortando fibras con necrosis, cosiendo los bypass, pero mi verdadero yo vuela hasta el ático B. Las operaciones terminan, las felicitaciones abundan, los monitores emiten sus agudos pitidos y alguna enfermera se acerca a mí, rozando su bata en mi espalda, con evidentes signos de admiración. Pero yo sólo quiero escucharla a ella. Quiero entrar en su piso otra vez y experimentar de nuevo lo que debe ser estar en el Cielo. Quiero, tan sólo, que me diga: “Calla, siéntate y observa“.
Gat esquerp de peluix
He fet una festa sensible al meu cor.
Crec que ha vingut tothom
La invitació era clara:
Veniu amb il·lusions
Mostreu les vostres intencions
Deixeu fora la gravetat de paraules.
Hem menjat diverses ocurrències,
begut l’enteniment.
Hi havia rialles estridents,
tristeses amagades dins de records.
Malgrat tot,
he fet una festa.
Gràcies per l’estranya assistència,
però faig recompte
i crec que estava lluny de tot.
Fins la matinada, et vaig esperar
com un mussol,
a la foscor, he vist un gat esquerp de peluix
protegint-te el teu món.
Potser aquelles cerveses
tenien massa cos.
MAR ©Manuel Andero del Río
HAMBRE
La mayoría de las muertes por hambre se deben a desnutrición permanente. Las familias sencillamente no tienen suficientes alimentos (o tal vez no cuentan con recursos para adquirirlos debido a su carestía). Esto, a su vez, se debe a la extrema pobreza.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que unos 1500 millones de personas en el mundo sufren de hambre y desnutrición, una cantidad cerca de 200 veces mayor que el número de personas que efectivamente mueren por esas causas al año. Este dato, actualizado a 2010, es de 920 millones, según informa la FAO (Organización Mundial de Agricultura)
Iniciativas contra el hambre
El 24 de agosto de 2006, se celebró la Cumbre mundial contra el hambre, liderada por los gobiernos de Brasil, Chile, España y Francia en la que mandatarios de 113 países firmaron una declaración contra el hambre en el mundo.
En el 2010 la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) lanzó el proyecto 1billionhungry el cual busca presionar a los Gobiernos para que se ocupen del tema del hambre.
"FUN" ERARIA

Qué culpa tenía él si se habían dejado ese fajo de billetes encima de la mesa? Era su culpa que la puerta estuviese abierta y desde fuera quedase a la vista ese montón de pasta? Quizás no era una señal la frase escrita en esa lápida? “ Entró en el Reino de los Cielos y obtuvo la riqueza “. Y no era una señal que en ese sitio pareciese no haber nadie? Cuatro ataúdes cerrados rodeaban otro que estaba abierto, un poco inclinado para mostrar su contenido. En su interior, un cadáver. Como todos los cadáveres tenía pinta de muerto, pero le extrañó un raro toque sintético en su semblante. También encontró muy rara la forma en que estaba vestido. Nadie viste así un cadáver a no ser que esperase recibir una parte mucho más considerable en concepto de herencia. Incluso nadie que lo hubiera apreciado como a una pulga obcecada en dibujar el atlas universal en su espalda hubiera dejado al finado luciendo esa mueca patética. Ya es bastante patética la muerte!, pensó con indignación hacia unos familiares desconocidos. Uno es un mangui, pero decente! De todos modos no aprovechar las oportunidades te convierte en un zombie, un espectro, y aunque el lugar era adecuado para pasar a cualquiera de los dos estados metafísicos, Edgar Pou se decidió.
Abrió lentamente la puerta y se oyeron unas campanillas. Suave, muy suave. Edgar se trastornó, pero la calma total del establecimiento moderó el ritmo de sus latidos. Aún así pensó que sería bueno demostrar su interés por el material expuesto, por si acaso. El lugar era macabro, pero el estilo gótico le daba un toque solemne. Le pareció estar entrando en un joyero forrado de rojo satén. Encima de una camilla con ruedas se podían ver algunas coronas de flores. La habían dejado allí de cualquier manera. Una puerta entreabierta que daba al garaje le convenció de ello.
- Hola! – dijo, intentando no alzar mucho la voz.
No contestó nadie. Para asegurar el tiro repasó la situación. Nadie por aquí, nadie por allí. Miró en el garaje y ni una alma. Se acabaron sus dudas!
Atravesó la funeraria en dirección al despacho y fue en ese momento cuando, al lado del baúl abierto, se dio cuenta de por qué se había extrañado antes. Si incluso estaba con los ojos embobados! Era un maniquí. Parecía estar ahí cumpliendo labor de reclamo. Vaya huevos! Si necesitaba el último empujón para decidirse aquello le pareció suficiente. Incluso tuvo que luchar contra una de las fuerzas más nocivas contenida en la cadena genética de la especie humana. La curiosidad! Habría sorpresa, también, en los ataúdes cerrados? Bah, lo dejaría para otro día. Tenía una labor por terminar.
En pocos segundos todo se precipitó. Ya tenía el dinero, un buen fajo, y lo conveniente era una huída rápida. Se dirigió, raudo, a la puerta principal cuando vio que dos hombres muy elegantes y de serio semblante se dirigían muy decididos hacia la tienda de los horrores. Tenía poco tiempo para reaccionar. Saldré por el garaje, pensó. No tuvo ni tiempo para abrir la puerta. Oyó el rumor de un coche entrando y apagando su motor. Si hubiera pensado lúcidamente la solución podría haber sido más lógica. Pero era lógico entrar a robar el dinero que alguien había pagado para adquirir su departamento definitivo? Era lógico entretenerse en mirar los últimos modelos de ataúd y repasar su lista de precios y las condiciones más favorables para el último viaje? Era lógico estar cara a cara con un maniquí de Zara montándose la siesta en un baúl con cara de quebiensestá? Si entras a robar en casa del enterrador y te pillan con las manos en la masa, la última cosa que puedes hacer es argumentar que estabas ahí matando el rato. El maniquí! Sí! Ya lo tenía! Sólo rezó para ser lo bastante rápido. Con esa fuerza sobrenatural que hace que una madre levante la rueda de un camión que aprisiona a su hijo, Edgar Pou abrió uno de los ataúdes que habían sido antes diana de su curiosidad. Vacío! De coña! Sin pensarlo dos veces cargó con el maniquí y lo dejó dentro, lo encerró sin hacer ruido. Él, naturalmente, esa era la idea, ocupó su lugar. Respiró profundamente y se acomodó intentando adquirir una actitud más digna que la de su predecesor.
Quieras o no, pensó, para estar cómodo en un baúl es mejor ser cadáver o maniquí. Ser un hipocondríaco claustrofóbico cargado de manías era un mal presagio. Edgar no era religioso, pero por si acaso intentaba no bromear con esas cosas. Por lo que pudiera pasar. De momento parecía tener la suerte de cara, los dos hombres no entraron al despacho ni se fijaron en las existencias. Estaban de cara a la calle, parecían esperar quién sabe qué. Edgar no se podía incorporar, pero le pareció que fumaban. Le molestaba tragarse el humo producido por los demás pero, si quería estar en su papel, si quería ser un buen muerto, no podía dejarse vencer por tonterías. Decidió concentrarse en otras cosas. Se imaginó, ya fuera de peligro, gastándose su premio en “ La Puerta del Cielo “. Se imaginaba entrando con la mano derecha alzada llena de billetes. Veía a Natasha y a Gabriela Estefanía dejando de banda cualquier compañía, mirándolo con admiración, dedicándole muecas de lujuria. Si en esos momentos los dos acólitos hubiesen repasado al maniquí no hubieran dado crédito a la protuberancia que crecía en su entrepierna unisex. Pero Edgar tenía su día de suerte, aparte de un miembro erecto con un rigor mortis exultante. Una gota de frío sudor le bajaba serpenteando por la sien y tenía todas las colmenas del mundo intentando salir de su vientre agujereándole el ombligo. Debía recuperar el control, ya había llegado muy lejos!
Los dos hombres seguían con su animada conversación que, de vez en cuando, acababa con una explosión de carcajadas. Oyó como hablaban de un cliente, un personaje popular por sus monólogos en la TV. Un cruce de la filosofía con el cinismo que les había hecho disfrutar muchas noches con sus frases ocurrentes y sus aforismos contundentes. Biel Lugo había muerto esa misma noche atropellado por el camión de las basuras cuando se dirigía a los estudios de la productora. En esos momentos estaba reciclando. “ Qué contrasentido, un nihilista arrancado de la vida mientras reciclaba“, dijo uno. El otro reía.
Edgar empezó a notar síntomas de ansiedad. Por un momento se había imaginado cómo lo transportaban dentro de la caja, sin darse cuenta de que aún vivía. Sin fuerza ni para gritar, ni para cocear, tan sólo para arañar débilmente las paredes tapizadas de seda y para escuchar a uno de los portadores decirle a otro: “Puede ser que esta madera tenga termitas?“ Termitas? Que soy yo! Estoy vivo! Abridme! Pero nadie le oía y cada bocanada de aire se hacía más densa y su cerebro hervía en un chup-chup in crescendo. Sus neuronas procesaban tan aprisa que era imposible devolverle a ese estado semi-cataléptico que era el único que le podía permitir la búsqueda de una solución.
Uno de los hombres le devolvió a la realidad. “Y además lo mejor de todo es que la viuda ha pedido al jefe que le ayude para encontrar un buen epitafio”, dijo.
- Te lo puedes creer? - siguió -. El rey de las frases ocurrentes pendiente de Horacio Gris, el enterrador, para lucir su última sentencia.
Aquello ya era demasiado! Carcajadas en la funeraria mientras un muerto, supuestamente un maniquí, está al límite de un ataque de nervios.
Edgar recuperó fuerzas para abrir aquella tapa imaginaria que le oprimía y, empapado de sudor, decidió que no aguantaba más. Se levantó silenciosamente, con mucho cuidado. Y como si no pasara nada, estoicamente, pasó por delante de los dos sorprendidos contertulianos.
- Vale chicos – dijo – yo voy pasando....
Los dos asistentes vieron, embobados, como Edgar, ya en la calle, arrancaba a correr. El susto fue de campeonato.
Por la mañana siguiente Edgar miraba la página de sucesos de “La Vanguardia“ con orgullo.
Robo en la funeraria “El Reino de los Cielos“ con extraño rito satánico.
Explicaba con mucha imaginación que un ladrón perteneciente a una secta demoníaca irrumpió en el negocio de Horacio Gris para robar una gran cantidad de dinero, cambiando de lugar el cadáver embalsamado de Biel Lugo, el humorista.
A unos kilómetros de distancia los dos inseparables acólitos del señor Gris también estaban orgullosos repasando las páginas de sociedad del mismo periódico.
Última extravagancia del lunático Biel Lugo, se leía a pie de foto.
En la foto una lápida con este epitafio: Vale chicos, yo voy pasando...
Algo le pasa a Rufus

Ya tuve una premonición esta mañana, al levantarme. Un mal presagio. Rufus estaba en un rincón. Tembloroso, acurrucado.
- Qué te pasa, gatito? – le dije.
Ni un triste maaau. Me miró, como asustado, y siguió en esa postura. Con su motorcito encendido…,runrunrunrun. Normalmente me sigue hasta la cocina, haciendo eses entre mis piernas, refregándose cada vez que me paro. Pero esta mañana nada le importaba, como si se escondiera de algo.
- Toma Rufus – grité, mientras sacudía el saco de pienso.
Nada! Lo normal hubiera sido un pequeño terremoto, garras deslizando por el parqué, maullidos histéricos, pero nada.
- Estás enfermito, cielo?
Cada vez que le decía algo era como si tuviera un pequeño susto. Enérgicamente, como en un tic espasmódico, se giraba violentamente. Olía el aire, oteaba el entorno, y volvía a acurrucarse. Pensé que todo era muy extraño y que, si seguía con esta actitud, mañana lo llevaría al veterinario. Al salir de casa, lo reconozco, estaba un poco preocupada. Siempre me alteran los cambios inesperados de actitud, ya sean de un gato o de la persona más querida. Pero no tenía tiempo, mi avión despegaba a las diez y casi eran las nueve. Bajé la escalera a todo tren y, al pasar por el primero, el perro de mi vecina se puso a aullar. Cuando estuve unos escalones más abajo paró. Muy extraño, todo muy extraño. En el vestíbulo me crucé con Pepa, la portera, que estaba abrillantando las placas doradas de las oficinas del entresuelo.
- Buenos días, Pepa!
O no me oyó o yo iba demasiado aprisa y no percibí su respuesta. Ni tan siquiera se giró. Bah, siempre ha sido alguien muy especial, pensé. Es capaz de darte un monólogo sobre las alubias del mercado y al día siguiente girarte la cara haciendo la despistada. Lunática!
Al salir a la calle una explosión de luz me cegó y, como por arte de magia, me vino a la memoria el sueño de la noche anterior. Mal sueño para recordar esperando un taxi que me llevara al aeropuerto.
- Abróchese el cinturón, por favor! – me mandaba el sobrecargo.
- Pasa algo?
- Abrócheselo por favor!
Muy buena cara no tenía.
Al mismo instante yo miraba por la ventanilla y observaba un motor perdiendo lo que parecía ser combustible.
- El motor, el motor!! – decía yo agarrando al sobrecargo por el cuello de su uniforme.
- Está todo bajo control, señorita. No hay porque preocuparse.
Por suerte me desperté antes de que pasara nada, lo último que recuerdo es que el combustible se encendía. Después un ruido ensordecedor y gritos, muchos gritos.
Los sueños tienen su significado y casi nunca quieren decir lo que muestran. Se tiene que hurgar y hurgar para encontrarles el sentido.
Un cambio? El trabajo? Martín? No, Martín no. Últimamente lo nuestro marcha bien. Vaya, ahora que lo pienso, le dije que llamaría antes de marchar.
- Nada, qué extraño! Y cómo es que me ha llamado tantas veces esta noche y yo no oí nada?
Bueno, la verdad es que estaba muy cansada y me pasó la noche como en un chasqueo, ya lo probaré más tarde, en el aeropuerto. Aún tengo tiempo de comprar el periódico mientras llega el taxi. Paco está de espaldas, ordenando los periódicos del día.
- Buenos días, Paco – le digo.
No me oyó, está absorto en su tarea. Bah, cogeré el periódico y no le entretengo. Le dejo el dinero en el mostrador.
Pero, carai, qué es esto? Noticia de portada. No me lo puedo creer!
“ Airbus 320 de Iberia se estrella en los Monegros a las 10’30 de la mañana. Sin supervivientes. Se busca la caja negra para… “
Cómo puede ser que no me enterara? Menos mal! Es el mismo avión que yo debo coger hoy. La misma hora, sólo un día de diferencia. Si en vez del 13 de febrero lo cojo el 12 no lo explico. Y eso que a mi el 13 me da escalofríos. Ahora mismo me dieron escalofríos, incluso estoy aterida…
Se acerca un señor al quiosco.
- Hola Paco!
- Hola, señor, buenos días – contesta el quiosquero.
Al menos a él le oyó.
- Oiga Paco, no tendrá un periódico de ayer? Lo necesito.
- A ver… Creo que alguno hay… Mmmm , sí. El Periódico, 13 de febrero, aquí está.
Que no Paco! Hoy estamos a trece! Mira mi periódico, mira…
No, no es posible!
No me oye. Habla con el señor.
- Una chica tan maja! – dice Paco, señalando mi edificio.
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